viernes, 17 de octubre de 2014

Territorio y juego

Podemos definir la identidad de un lugar como la suma de rasgos, tradiciones, costumbres, arquitecturas, sabores… que le dan personalidad propia y, quizá, diferenciadora. A su vez, una identidad diferencial y especial confiere un atractivo a ese territorio a los ojos del resto del mundo que pueden verse impelidos a visitarlo para adquirir nuevas experiencias en torno a esa identidad. En el ánimo de cada posible visitante se produce una curiosa mezcla narrativa entre las piezas de identidad que le resuenan y el propio acervo personal que pueden dar por tomar la decisión de la visita o el viaje.

Ese mágico momento o motivación de viaje es el objeto de deseo de cualquier destino. Dar con las claves narrativas e identitarias que cautiven al máximo número de posibles turistas resulta hoy imprescindible en un mercado con infinitas ofertas. Ya no escapa a nadie que los medios publicitarios convencionales, folletos, lemas, marcas… ya no son suficientes.

El juego es un elemento de implicación y motivación muy importante aún poco utilizado turísticamente y no me refiero a los casinos sino a la gamificación introducir estructuras provenientes de los juegos para convertir una actividad que motive a la persona a participar en ella. Los nuevos medios tecnológicos facilitan esta relación entre juego y territorio y creo firmemente en el valor que aporta para implicar a los públicos con los lugares.

martes, 7 de octubre de 2014

¿Turista, viajero o explorador?

En esencia, ¿cuál es la diferencia entre un turista, un viajero y un explorador? y no me refiero a las definiciones del diccionario. En todas hay una relación entre una persona y un lugar, un territorio. Si nos dieran a elegir, seguramente preferiríamos situarnos en la segunda y tercera categorías. Mejor viajero que turista y, aún mejor explorador que viajero. En el siglo XVIII estuvo de moda entre los jóvenes caballeros ingleses completar su educación y adquirir ciertas experiencias viajando por la Europa continental y viendo paisajes y ciudades históricas. El viaje era conocido como el Gran Recorrido o Grand Tour y era un viaje de larga duración (entre 3 y 5 años). De ahí proceden las palabras: turismo, turista, etc. Esos viajeros con sensibilidad por el conocimiento y la adquisición de experiencias acabaron por dar nombre a lo que hoy entendemos por turistas.
Acudiendo (ahora sí) al diccionario, turismo es la actividad o hecho de viajar por placer, y nos trae a la cabeza a los tópicos de la playa, la cámara fotográfica y las colas ante los monumentos icónicos.
Sin embargo, las pautas de conducta emergentes de los turistas del siglo XXI, los acercan más al viajero coleccionista de experiencias del XVIII y al explorador que al tópico turista del siglo pasado. Y estas nuevas pautas de conducta vienen conformadas y alimentadas por el uso de las tecnologías y las redes sociales. No es lo mismo explicar un viaje a tu vuelta, que publicar un selfie en Facebook, online, ontime. Mejor aún si recomendamos un restaurante y un menú inesperado y sorprendente junto a la imagen correspondiente modificada mediante Instagram. Eso lo convierte en una experiencia única que será evaluada y refrendada con tantos 'me gusta' como sea posible.  Sea que use redes sociales o no, el nuevo turista enfatiza el disfrute del trayecto en sí (no sólo el destino) y las nuevas formas de interacción y comunicación con el entorno y las personas.





martes, 13 de noviembre de 2012

mashup

El fotógrafo Shawn Clover ha realizado una exposición con la técnica del mashup o mezcla entre fotografías actuales de San Francisco y las hechas tras el terremoto de 1906. Es asombrosa la capacidad de estas imágenes por hacer interpretable el espacio y la experiencia.

jueves, 26 de julio de 2012

The Makuleke way

En 1969, el entonces gobierno de apartheid de Sudáfrica desalojó violentamente a cerca de 3.000 personas pertenecientes al clan Makuleke de sus 24.000 hectáreas de tierras ancestrales entre los ríos Limpopo y Levuvhu para ampliar el Parque Nacional Kruger. A mediados de la década de 1990, el pueblo Makuleke entró en negociaciones con los Parques Nacionales de Sudáfrica (SANP) con el objetivo de recuperar la propiedad de la tierra. Se alcanzó un acuerdo entre las partes en mayo de 1998 en virtud del cual la tierra fue devuelta a los Makuleke a condición  de conservarla como una reserva de caza. El acuerdo Makuleke representa tal vez la conservación integrada más avanzada y un modelo de desarrollo en el mundo. Este modelo garantiza que la población rural sea capaz de practicar sus formas 'tradicionales' de vida en el interior o en los límites de la reserva de caza, mientras que también participa en su gestión de la fauna silvestre. 
Makuleke Cultural Project es un centro de Interpretación de la artesanía, donde además se celebran exposiciones y se presentan las historias orales del patrimonio y la cultura locales  en el norte del Kruger National Park. Peter Rich es su arquitecto y consigue dar forma a este proyecto integrando participación, diseño, técnica y turismo.

viernes, 20 de julio de 2012

Experiencia endosada

Endosar es un verbo que se utiliza habitualmente en el ámbito bancario. Consiste en ceder a favor de alguien una letra de cambio u otro documento de crédito expedido a la orden, haciéndolo así constar al respaldo o dorso. Si nos 'endosan' un cheque, disfrutaremos de los beneficios económicos de ese documento.  Aun así, 'endosar' tiene una connotación negativa. En su segunda acepción del diccionario, dice: Trasladar a alguien una carga, trabajo o cosa no apetecible. Pese a ello, no encuentro un verbo mejor para representar un fenómeno interesante, aquel que permite compartir una experiencia de otro. Nos pasa cuando vemos una película, cuando nos explican una anécdota, cuando contemplamos un cuadro o cuando nos vamos de viaje. De alguna manera, nos 'endosan' la experiencia de otros. Revivimos, aunque en segunda derivada, gracias a aquello, que vimos, leímos o sentimos previamente. Posiblemente no tiene parangón con la experiencia original, pero es la base y sustento de muchas industrias como el ocio, el turismo y el entretenimiento. De nuestra capacidad de endosar esas experiencias lo más fidedigna y sofisticadamente posible dependerá el valor de nuestra oferta en esos ámbitos.

La estadounidense Mary Ellen Johnson pinta piezas hiperrealistas y de gran formato con platos irresistibles asociados a sensaciones reconfortantes. La artista reflexiona así sobre la alegre necesidad de alimentarse y el riesgo de no poder evitar  la tentación. Antes de pintar prepara en casa los platos de modo artesanal y evitando en lo posible los ingredientes procesados. Por tanto, su cuadro acumula una serie de experiencias propias de Mary Ellen con la comida que intentan saltar del plano del cuadro a quien lo contempla y ‘endosárselas’.
No sé si Osias Beert, pintor barroco flamenco, en 1610, preparó personalmente su bodegón con ostras, si les exprimió el limón para posteriormente comérselas como haría Mary Ellen… aunque estoy casi seguro que también pretendía endosar su experiencia.